domingo, 22 de noviembre de 2015

el/los remolque/s

La aficción a los coches, nació conmigo y, también desde un principio me plantee el "realismo" de los mismos. No me gustaban más que los coches que se parecieran, realmente, a los "grandes". Así, tenían que tener ruedas que giraran, puertas practicables y en el mejor de los casos, que no tuvieran conductor. Podrían ser de madera antes que los de chapa pintaday..esto era preferible porque,en estos, ponían un conductor pintado sobre el parabrisas y otro en el cristal de la izquieda y ¡no correspondìan!. (Yo creo que, de ahí, también me salió una intuición sobre la perspectiva...tenía dos perfiles, pero no correspondían a un objeto)...
El problema era de cómo torcían las ruedas. En general, bastante tosco. Una especie de "u" unía a las dos ruedas delanteras y esta "u" tenía, en el centro un eje. Es decir, que habían puesto un sistema "de carros" en un "coche". Esto era inadmisible.
No podría esperar que fueran mejores. Pero tanto tuve que dar la lata que mi padre inventó, con el Meccano, un sistema de bujes separados, accionados por un 'paralelogramo de Aquímedes", que es como funcionan los coches de verdad. Pero esto fue muy posterior, alrededor de los 11 -12 años
Antes, con los coches que pasaban por mi mano, tenía que arrastrar literalmente la parte delantera de un coche para que "diera una curva".
Con todo esto y mirando a diestra y siniestra a ver si alguno de mis juguetes (coches) se podría parecer en algo a los 'de verdad', me regalaron unos camiones "Rico" en los que una cabeza tractora tenía varios remolques. Los disfruté en la Sierra y me gustaban especialmente porque, aunque no tenían dirección practicable, la plástica de ver la cabeza en ángulo respecto al remolque, hacían parecer algo más de verdad a aquellos juguetes.
Resultado: enamoramiento de los remolques. Creo que allí nació y, desde entonces, continúa.
Bueno, pues eso es el planteamiento, porque por decirlo de alguna forma, el relato comienza ahora.

Mi hijo mayor tuvo un triciclo, amarillo y rojo. Vivíamos en el piso de Mesones y allí recorría el pasillo durante todo el día. A veces lo bajaba a la plaza de la Trinidad y, más carreras sobre sus autopistas. Pues bien, un día, le hice -de madera- un remolque con su enganche correspondiente.
El interés del entonces Rafa-lillo, por el triciclo subió mil enteros. No podía ir a ningún sitio sin el remolque. Llegué a ir a la delegación de la Consejería de Educación y Ciencia a resolver algunos asuntos.... con Rafa y su "tren de carretera". Había que verlo, en el patio de operaciones, haciendo calles entre los colegas para hacerse paso. Lo curioso es que nunca le dijeron nada. Un conductor, con cara feliz, dirigiendo un vehículo extraño, llamaba la atención lo suficiente como para perdonarle casi todo.

¿Por Mesones?.¡Ni que decir tiene!. Aceras estrechas (aún no era peatonal) y....bajaba a la gente de las aceras para pasar con su camión-trailer.

¿Y en casa?.¿Quién ponía la mesa?. Rafalillo, bueno, eso de que la "ponía" es un decir, pero sí que había que cargar cubiertos, mantel, servilletas, vasos... en el remolque y, desde la cocina hasta el comedor. Vuelta a por los platos, Vuelta a por lo que quedara susceptible de poner en una caja de paredes inclinadas (era más un dumper que un remolque civil) y, luego, porque no se podía hacer de otra forma, o Alicia o yo, llevábamos la olla con el arroz o los spaghettis.

Llegaba el pedido del supermercado. Lo subía un señor que, a pesar de los escalones de 23 cm de altura y cuatro pisos, estaba enamorado de los azulejos de la escalera. Iba vaciando las cajas, cartones de leche, bolsas de patatas fritas, y demás, en el descansillo -grande, muy grande-, de las escaleras y desde allí, viaje a viaje. Rafa lo traía en el remolque. Resultado: Alicia y yo, en la cocina, esperando a la "agencia de transportes".... y ¡no le llevaras la contraria!. Aquello había que hacerlo así.

Años mas tarde, salió el "Tente" y, de entre sus especialidades y posibilidades, una caja entera para hacer camiones-trailer. La "teníamos" y, hacíamos todos los modelos posibles. Después, en marruecos, los trailer de "majorette" y, Rafalillo lo pasó mal porque se dejó en Smara un truck-trailer cisterna con cabeza azul marino. Pero si se dejó este o era otro parecido, podremos seguir discutiendo.


Las relaciones padre - hijo mayor han venido siempre, pues, condicionadas por los remolques. Ojo, él ha pasado a ser mi tractor, corre mucho más que yo.