En cierta ocasión, el pater familiae -yo-, estaba sentado en el trono.
Llaman al teléfono y lo coge Alicilla, pequeña, de 7 a 9 años, más o menos, según creo recordar.
Quien estaba al otro lado de la línea era mi compañera del Insti de Atarfe, Victoria,
- "¿Está tu padre?".
- "si, pero está cagando (sic)".
- "déjalo, luego lo llamo".
Me incorporo a la vida doméstica después de las actividades higiénicas y vuelve a sonar el teléfono:
Victoria, de nuevo, y espeta:
- "¿Defecas, vida?.
Me quedo atónito, no enfadado ni mucho menos, pero sí, eso, atónito...
- "¿Qué dices?¿cómo lo sabías?".
Me cuenta la conversación anterior con Alicilla...
A Ali madre le llegan los ruidos de mi risa y ve cómo le digo a la chica que "eso no se dice", que cuando un padre está en el servicio siempre está en la "ducha" y puestos a puntualizar, aprovechando la coyuntura didáctica, le decimos que la forma fina de decir "cagar" es "defecar".
Y sigue la vida.... hasta que, un día. Están los chicos en casa de Ana y Fernando. En esto que llama el teléfono y me pongo: Es Ana. Dice con voz un tanto regañona: "Oye, ¿qué es eso de enseñarle a tus hijos palabras finas?. Tu hija, me ha dicho hace un rato....tita Ana, tita Ana, ¿en tu casa se puede defecar?...¡vamos!, esto es demasiado...."
y, mientras que estamos hablando, se oye, como ruido de fondo, la voz de Alicilla diciendo "....que me meoooooooo".
Yo a Ana: "¿Decías algo?...."
viernes, 28 de agosto de 2015
Física, siempre física.
Cuando nació Fernandillo no eran obligatorios los cinturones de seguridad en las plazas traseras. En ese momento teníamos -si no recuerdo mal- dos coches: El Patrol, que venía de Marruecos y, por entonces, un AX, blanco que era el de uso más frecuente.
Nuestros tres vástagos se sentaban atrás. Pusimos entre los apoyacabezas del AX una barra que vendían para impedir los tránsitos inopinados de hijos hacia el parabrisas y....¡ala!, a viajar.
Al cabo de dos o tres años de vida, Fernandillo conquistó su puesto en el coche. Se ponía en medio, entre los dos asientos, de pie y sujetándose a la dicha barra. Mientras que fuéramos por carreteras rectas o con curvas suaves enlazadas no había ningún problema. Podía oscilar más o menos alrededor de su vertical, pero sin desplazamientos notorios.
En algún momento empezó a plantearse un fenómeno peculiar: Por ejemplo, viaje hacia las Alpujarras, curvas cerradas a izquierda y a derecha que, a veces, sorprendían al "nano" y le hacían rodar a un lado o a otro del asiento trasero.
Como ya tenía un carácter fuerte y unos brazos musculosos, oíamos cómo rugía en su enfado y.... se iba a darle un par de golpes a su hermana. La chica se quejaba: "....mamá, ¡Fernando me ha pegado!", regañábamosle y... seguíamos.... hasta que al cabo de otras cuantas curvas, volvía a repetirse el fenómeno.
Estaba claro, deducción facilona: El chico no entiende lo que es la inercia, se ha visto desplazado a causa de ella y atribuye a Alicia que le empuje....normal, le arrea a quien adjudica el daño y....ya está.
Se nos ocurrió avisar a Fernandillo, en cada curva, bajo el aviso: "¡Fernando que viene la inercia!". Él, al oir eso sabía que tenía que sujetarse fuerte, se sujetaba, no se caía, por tanto no le arreaba a su hermana y....problema familiar arreglado.
Pero, no, no estaba acabado del todo. Teníamos el recuerdo....¿por qué Fernando siempre le pegaba a Alicia?....
Años más tarde, recordando con los hijos anécdotas de su infancia, nos confesó Rafa que, en los momentos en que había 'venido la inercia', Fernando, hecho un ovillo al dar vueltas por el asiento, les miraba a los dos para averiguar quién había sido el causante....Rafa miraba fijamente a Alicilla y.... para allá que se iba.
Todos los problemas resueltos. Bueno, después de pedir perdón a Alicilla en lo posible.
Nuestros tres vástagos se sentaban atrás. Pusimos entre los apoyacabezas del AX una barra que vendían para impedir los tránsitos inopinados de hijos hacia el parabrisas y....¡ala!, a viajar.
Al cabo de dos o tres años de vida, Fernandillo conquistó su puesto en el coche. Se ponía en medio, entre los dos asientos, de pie y sujetándose a la dicha barra. Mientras que fuéramos por carreteras rectas o con curvas suaves enlazadas no había ningún problema. Podía oscilar más o menos alrededor de su vertical, pero sin desplazamientos notorios.
En algún momento empezó a plantearse un fenómeno peculiar: Por ejemplo, viaje hacia las Alpujarras, curvas cerradas a izquierda y a derecha que, a veces, sorprendían al "nano" y le hacían rodar a un lado o a otro del asiento trasero.
Como ya tenía un carácter fuerte y unos brazos musculosos, oíamos cómo rugía en su enfado y.... se iba a darle un par de golpes a su hermana. La chica se quejaba: "....mamá, ¡Fernando me ha pegado!", regañábamosle y... seguíamos.... hasta que al cabo de otras cuantas curvas, volvía a repetirse el fenómeno.
Estaba claro, deducción facilona: El chico no entiende lo que es la inercia, se ha visto desplazado a causa de ella y atribuye a Alicia que le empuje....normal, le arrea a quien adjudica el daño y....ya está.
Se nos ocurrió avisar a Fernandillo, en cada curva, bajo el aviso: "¡Fernando que viene la inercia!". Él, al oir eso sabía que tenía que sujetarse fuerte, se sujetaba, no se caía, por tanto no le arreaba a su hermana y....problema familiar arreglado.
Pero, no, no estaba acabado del todo. Teníamos el recuerdo....¿por qué Fernando siempre le pegaba a Alicia?....
Años más tarde, recordando con los hijos anécdotas de su infancia, nos confesó Rafa que, en los momentos en que había 'venido la inercia', Fernando, hecho un ovillo al dar vueltas por el asiento, les miraba a los dos para averiguar quién había sido el causante....Rafa miraba fijamente a Alicilla y.... para allá que se iba.
Todos los problemas resueltos. Bueno, después de pedir perdón a Alicilla en lo posible.
martes, 25 de agosto de 2015
Los remolques de la casa
Yo quiero un remolque.
Desde pequeño siempre he querido tener un remolque.
Aparte de que me gustaran los coches, o camiones, de juguete, uno de los que más me gustaron fue una especie de "camión-tractor" que tenía varios "trailers" (el tío Jose MªDidelco, lo decía así).
Era como el de la imagen. Había, también, un remolque-cuba y, sobre todo, uno con teleras para llevar troncos.
Este lo tuve en la sierra, donde le llegué a hacer carreteras con arena ¡y cal!, porque decían que así se hacían las casas..
En fin, que me quedé enganchado... con los
remolques.
Mi sorpresa genética fue cuando descubrí que a Rafalillo le gustaban los remolques. A su primer triciclo le hice un remolque de madera -creo que aún conservo sus ruedas- con el que íbamos por la calle Mesones a toda pastilla. Insistía en que dejaran la compra en el descansillo de la casa de la calle Mesones y él, a base de viajes -y paciencia nuestra- lo llevaba a la cocina. Después, en Marruecos, la colección de camiones con cabeza tipo americano, de la marca Majorette, fueron su -nuestro- principal juguete. Hasta discutimos aún sobre cual fue el camión -con remolque- que se dejó -nos dejamos- en casa de los Seida, en Smara.
Se me iba a olvidar que, cuando nación Rafalillo, Alicia -y Fefe-, me compraron un Kenworth -siempre presumí que era el modelo que tenía 12 cilindros- dirigido por radio.
Ahí aprendí a conducir marcha atrás. Tanto que, cuando compramos una caravana, los de la tienda me la dejaron en un sitio complicado para sacarla.... marcha atrás. Yo, con el 127 de la Uge, al que le pusimos una bola, conseguí sacarla para sorpresa de los Cardona, que así se llamaba el establecimiento de caravanas de la Calle del Ángel, en Granada.
Bueno, pues después del Kenworth, la Caravana Catusa, los juguetes de Rafalillo ( se me iba a olvidar la colección de TENTE) y demás... volvemos de Marruecos, empezamos a hacernos la casa.... y hay un asunto más que obvio. ¡Nos hace falta un remolque!. (El Nissan tenía su bola desde tiempos de la caravana).
Atiendo al mercado y, con mi pacatería económica tradicional, todos los remolques me parecen supersupersupercarísimos, así que ¡hay que hacer un remolque!.
Aparezco en Atarfe, en el desguace de mi amigo Eusebio. Allí había una furgoneta Mercedes de aquellas chatas, redondas, herederas históricas de la DKW del tío JoseMari.
Le dije a Eusebio que la cortara justo por detrás de la puerta trasera y que, en el chasis, soldara un tubo, creo que de 4 x 4 cm donde iba a poner un enganche de tipo caravana.
Así se hizo y aquí empiezan las aventuras.
Salí de la "chatarra" con aquello colgado atrás del Nissan, a través de carriles de la vega me voy acercando a la trocha donde se estaba haciendo la "circunvalación".
Voy en una mañana de, si no es verano, se le parece, marchando con cuidado tirando de aquel engendro.
Llego al Genil, donde habían hecho un "vado". Bajo bien y, en la subida, los puntos de soldadura se sueltan y veo desaparecer de los retrovisores el armatoste que llevo atrás. Freno, marcha atrás y, ¡oh! desgracia, el caparazón aquel ha caído justo en el borde de la trocha, lindando con una acequia.
Los conductores de las "bañeras" que ven mi apuro me gritan con toda la mala follá que pueden... "¡déjala en la acequia!¡es su sitio!"....
Volví a casa bañado en sudor y decidido a ir a rescatarla. Comí a toda prisa y, después, rogando a todos los dioses que la policía no se hubiera hecho cargo de aquel desaguisado, llegué armado con un berbiquí de mano que, por cierto, no daba vueltas completas,y un puñado de tornillos.
A las cuatro de la tarde, en la mala sombra que daba el caparazón, acometí la tarea. Al cabo de cien años, según mis sensaciones, había abierto un sólo agujero. Puse el tornillo. Acometí el segundo y ahí me dió la desazón y el ánimo del desesperado.... "si conduzco con muchísimo cuidado, es posible que con un solo tornillo, aguante...."
Y eso hice, arranqué a un cuarto de embrague, anduve en primera corta hasta lo alto de la circunvalación. Fuí despacio despacio despacio hasta los herreros de Ogíjares que era el objetivo del caparazón.
Cuando llegué, respiré. Primer objetivo cubierto.
Quedo con ellos en llevarles al día siguiente la oxiacetlénica de la cantera. Fui a por ella, se la dejé y, a la noche, me llamaron. "Rafa, esto no corta. Hay doble chapa y, ya sabes, el dardo corta en tanto que haya una sola chapa....".
Cierto. Llego al dia siguiente y decido cortar la carcasa.... a hachazos. Me buscan una y, empecé.
Como la primera línea de hachazos iba sorprendentemente derecha, me obligué a seguirla así hasta el final.
Cuando acabé, estaba más cansado por el esfuerzo de no perder la imagen, que por los hachazos en sí.
El padre de la saga Illescas tomó aquella obra como si fuera un joyero. Le hizo una caja, volquete, con un cerrojo en el enganche... en fin, una verdadera maravilla.
¡Qué tiempos aquellos!. Le puse sistema eléctrico gracias a, creo recordar, Jorge, el electricista del automóvil de Las Gabias. Yo pensaba que, con aquellos dispositivos no se iba a notar, casi, la ausencia de sus papeles.... en fin, se trataba de, yendo por carriles y poco por asfalto, nunca me los pedirían, como así fue en definitiva.
Con aquel remolque hice las paratas, todas, transportes, a Atafe y desde Atarfe, de la hormigonera y de sacos inmensos de arenas o cemento, o escombro.....
Hasta que se pudrió, así, como suena. Un día, volviendo a casa, ví que se caía algo y sonó a chapa o parecido. Me pareció importante. Miré debajo del remolque y.... faltaba un trozo de plataforma. La verdad es que no lo había pintado más y se quedó tal y como salió de fábrica.
Lo bajé a la plaza de abajo, delante del taller. Lo puse de pie sobre la poterna trasera y, con la radial, le corté todo el podrido.
Me quedé con un remolque más estrecho, más o menos feo -nunca lo supe-, pero más pesado porque, cuando había dudas soldaba un trozo de chapa de "telar".
Así siguió funcionando hasta no hace mucho. Un día, con la enésima obra de casa, fui a Brico-Depot y encontré con un remolque magullado, sin pilotos y con algún arañazo, que vendían a mitad de precio.
Fui y lo compré.
Y, ahí está. Sirviendo para mudanzas, idas a Ceuta con las "exportaciones" tetuaníes, "quedadas" en la carretera -con el Megane-, paseos para ocupar y/o desocupar la casa de Atarfe, viajes a la cantera a por chino, piedras, losas, .....
Lo que es verdad que no lo vamos a disfrutar como el anterior. Se me había olvidado que, uno de los mayores encantos del mismo, con hijos, sobrinos y amigos, era cuando se subía un pandillón de enanos en él y nos íbamos al "hito geodésico" de los campos de detrás de casa.... lo llenábamos de bicicletas y dábamos paseos por los eriales del "secano" de gabia... y... tantas anécdotas así.....
Desde pequeño siempre he querido tener un remolque.
Aparte de que me gustaran los coches, o camiones, de juguete, uno de los que más me gustaron fue una especie de "camión-tractor" que tenía varios "trailers" (el tío Jose MªDidelco, lo decía así).
Este lo tuve en la sierra, donde le llegué a hacer carreteras con arena ¡y cal!, porque decían que así se hacían las casas..
En fin, que me quedé enganchado... con los
remolques.
Mi sorpresa genética fue cuando descubrí que a Rafalillo le gustaban los remolques. A su primer triciclo le hice un remolque de madera -creo que aún conservo sus ruedas- con el que íbamos por la calle Mesones a toda pastilla. Insistía en que dejaran la compra en el descansillo de la casa de la calle Mesones y él, a base de viajes -y paciencia nuestra- lo llevaba a la cocina. Después, en Marruecos, la colección de camiones con cabeza tipo americano, de la marca Majorette, fueron su -nuestro- principal juguete. Hasta discutimos aún sobre cual fue el camión -con remolque- que se dejó -nos dejamos- en casa de los Seida, en Smara.
Se me iba a olvidar que, cuando nación Rafalillo, Alicia -y Fefe-, me compraron un Kenworth -siempre presumí que era el modelo que tenía 12 cilindros- dirigido por radio.
Ahí aprendí a conducir marcha atrás. Tanto que, cuando compramos una caravana, los de la tienda me la dejaron en un sitio complicado para sacarla.... marcha atrás. Yo, con el 127 de la Uge, al que le pusimos una bola, conseguí sacarla para sorpresa de los Cardona, que así se llamaba el establecimiento de caravanas de la Calle del Ángel, en Granada.
Bueno, pues después del Kenworth, la Caravana Catusa, los juguetes de Rafalillo ( se me iba a olvidar la colección de TENTE) y demás... volvemos de Marruecos, empezamos a hacernos la casa.... y hay un asunto más que obvio. ¡Nos hace falta un remolque!. (El Nissan tenía su bola desde tiempos de la caravana).
Atiendo al mercado y, con mi pacatería económica tradicional, todos los remolques me parecen supersupersupercarísimos, así que ¡hay que hacer un remolque!.
Aparezco en Atarfe, en el desguace de mi amigo Eusebio. Allí había una furgoneta Mercedes de aquellas chatas, redondas, herederas históricas de la DKW del tío JoseMari.
Le dije a Eusebio que la cortara justo por detrás de la puerta trasera y que, en el chasis, soldara un tubo, creo que de 4 x 4 cm donde iba a poner un enganche de tipo caravana.
Así se hizo y aquí empiezan las aventuras.
Salí de la "chatarra" con aquello colgado atrás del Nissan, a través de carriles de la vega me voy acercando a la trocha donde se estaba haciendo la "circunvalación".
Voy en una mañana de, si no es verano, se le parece, marchando con cuidado tirando de aquel engendro.
Llego al Genil, donde habían hecho un "vado". Bajo bien y, en la subida, los puntos de soldadura se sueltan y veo desaparecer de los retrovisores el armatoste que llevo atrás. Freno, marcha atrás y, ¡oh! desgracia, el caparazón aquel ha caído justo en el borde de la trocha, lindando con una acequia.
Los conductores de las "bañeras" que ven mi apuro me gritan con toda la mala follá que pueden... "¡déjala en la acequia!¡es su sitio!"....
Volví a casa bañado en sudor y decidido a ir a rescatarla. Comí a toda prisa y, después, rogando a todos los dioses que la policía no se hubiera hecho cargo de aquel desaguisado, llegué armado con un berbiquí de mano que, por cierto, no daba vueltas completas,y un puñado de tornillos.
A las cuatro de la tarde, en la mala sombra que daba el caparazón, acometí la tarea. Al cabo de cien años, según mis sensaciones, había abierto un sólo agujero. Puse el tornillo. Acometí el segundo y ahí me dió la desazón y el ánimo del desesperado.... "si conduzco con muchísimo cuidado, es posible que con un solo tornillo, aguante...."
Y eso hice, arranqué a un cuarto de embrague, anduve en primera corta hasta lo alto de la circunvalación. Fuí despacio despacio despacio hasta los herreros de Ogíjares que era el objetivo del caparazón.
Cuando llegué, respiré. Primer objetivo cubierto.
Quedo con ellos en llevarles al día siguiente la oxiacetlénica de la cantera. Fui a por ella, se la dejé y, a la noche, me llamaron. "Rafa, esto no corta. Hay doble chapa y, ya sabes, el dardo corta en tanto que haya una sola chapa....".
Cierto. Llego al dia siguiente y decido cortar la carcasa.... a hachazos. Me buscan una y, empecé.
Como la primera línea de hachazos iba sorprendentemente derecha, me obligué a seguirla así hasta el final.
Cuando acabé, estaba más cansado por el esfuerzo de no perder la imagen, que por los hachazos en sí.
El padre de la saga Illescas tomó aquella obra como si fuera un joyero. Le hizo una caja, volquete, con un cerrojo en el enganche... en fin, una verdadera maravilla.
¡Qué tiempos aquellos!. Le puse sistema eléctrico gracias a, creo recordar, Jorge, el electricista del automóvil de Las Gabias. Yo pensaba que, con aquellos dispositivos no se iba a notar, casi, la ausencia de sus papeles.... en fin, se trataba de, yendo por carriles y poco por asfalto, nunca me los pedirían, como así fue en definitiva.
Con aquel remolque hice las paratas, todas, transportes, a Atafe y desde Atarfe, de la hormigonera y de sacos inmensos de arenas o cemento, o escombro.....
Hasta que se pudrió, así, como suena. Un día, volviendo a casa, ví que se caía algo y sonó a chapa o parecido. Me pareció importante. Miré debajo del remolque y.... faltaba un trozo de plataforma. La verdad es que no lo había pintado más y se quedó tal y como salió de fábrica.
Lo bajé a la plaza de abajo, delante del taller. Lo puse de pie sobre la poterna trasera y, con la radial, le corté todo el podrido.
Me quedé con un remolque más estrecho, más o menos feo -nunca lo supe-, pero más pesado porque, cuando había dudas soldaba un trozo de chapa de "telar".
Así siguió funcionando hasta no hace mucho. Un día, con la enésima obra de casa, fui a Brico-Depot y encontré con un remolque magullado, sin pilotos y con algún arañazo, que vendían a mitad de precio.
Fui y lo compré.
Y, ahí está. Sirviendo para mudanzas, idas a Ceuta con las "exportaciones" tetuaníes, "quedadas" en la carretera -con el Megane-, paseos para ocupar y/o desocupar la casa de Atarfe, viajes a la cantera a por chino, piedras, losas, .....
Lo que es verdad que no lo vamos a disfrutar como el anterior. Se me había olvidado que, uno de los mayores encantos del mismo, con hijos, sobrinos y amigos, era cuando se subía un pandillón de enanos en él y nos íbamos al "hito geodésico" de los campos de detrás de casa.... lo llenábamos de bicicletas y dábamos paseos por los eriales del "secano" de gabia... y... tantas anécdotas así.....
jueves, 6 de agosto de 2015
Bernouilli, Venturi y similares.
El teorema de Bernouilli no está nada claro. El fenómeno al que atiende está suficientemente demostrado, su expresión -o expresiones- algebraicas son conocidas desde hace mucho tiempo. Pero no está claro, que no, que os lo digo yo. Es más, funciona, pero no funciona.
A saber: clase de 1º de Maestría o 1ºde FPII en Tetuán, Instituto Juan de la Cierva. Creo recordar que los alumnos son los mismos a los que me refería en mi otro "cuento", relativos a "poneros derechos"..... Pizarra, teorema descrito, hojita de papel para soplar encima de ella. Unos carteles grandes, creo que de origen de un liceo francés, con ejemplos sobre aplicaciones en unos canales o algo así....
Pero no funciona. Estoy hablando de Venturi. Digo: ....y, por tanto, cuando un fluído avanza a más velocidad, se provoca una disminución de presión.... ", o frase parecida. Los alumnos dicen que no, que lo tienen claro, que si yo tomo una manguera y aprieto en la boca, sale el chorro con más alcance y que, por ello, es que tiene más presión. Yo digo que no confundan la velocidad provocada... en fin, un lío y, sobre todo, un latazo. Pero un latazo mayúsculo.
Al final, la solución. Digo una frase absolutamente tonta. Pues, bueno, los pilotos de las F.A.M. (Fuerzas Aéreas Marroquíes), que vuelan gracias al principio de Venturi, si éste no funciona, se caerán.
De pronto, el espíritu nacional puede sobre las evidencias fenomenólogicas y las expresadas en la pizarra.... Está clarísimo... " más velocidad, menor presión, las alas son "chupadas" hacia arriba... y los aviones vuelan".
Años más tarde. Casa construida. Resultó un casi cuadrado de 11 x 11 ms, aproximadamente y que tiene sus diagonales en dirección N-S y E-O, o viceversa, que tanto da. Hasta aquí nada anormal, siempre que hiciera buen tiempo, es decir, que no lloviera o no hiciera viento.
Si se daban las dos condiciones, viento y lluvia, no se podía usar la puerta principal, que estaba situada al sudeste. El agua entraba con fuerza hasta llegar al salón Se daba el caso de ver cómo los olivos se tumbaban a favor del viento proveniente del oeste y, al abrir la puerta, el agua en la cara.
El puñetero Bernouilli, nos obligó a hacer la obra del zaguán. Salimos ganando,por lo bonito que resultó, pero a qué costo.
Tengo otro caso, más prosaico, pero tan científico -por empírico- de lo que es un vacío provocado por nuestros amigos italianos.
Lugar: Tánger, exactamente donde se muestra en la foto.
Sería un fin de semana cualquiera del curso 1986-1987. El pandillón BallesterosdeCelis, FloresMartín volviendo -o yendo- a las Grutas de Hércules hacia o desde Tánger, por la tarde. Con el Patrol y sus cortinillas, voy conduciendo y con las risas y las prisas se me ha olvidado mear, así, a las claras, porque, para lo que voy a seguir contando....
Hemos salido de los pinos, ¡ah!, sí, vamos hacia las Grutas, y, en los pinos también se me ha olvidado hacer necesidades tontamente perentorias. Nos asomamos a la loma, dejando a la izquierda el faro y tampoco hay lugares ocultos. O sea, que hay que hacerlo allí mismo. El viento, en la coronación de la loma, es extraordinario. O sea, pienso, razón de más, pongo culo hacia el viento, que es donde precisamente dejo el coche y el pandillón y... procedo.
La madre que parió a Bernouilli, Me veo envuelto en líquido elemento. Yo estoy seguro de haber apuntado en la dirección correcta, pero nunca preví el vacío que había provocado delante de mi. No sé si apretar o retener. Decido apretar por ver si el líquido sale de la succión Venturiniana. Al parecer, me dijeron los joios familiares, el cono líquido se amplió más y ¡yo qué sé!....Probé a soplar, por aquello de ayudar a alejar lo que pudiera, pero pareció arreciar más.....
En fin, acabé como pude. Me vuelvo hacia el Nissan que, sorprendentemente, parece estar temblando. Al acercarme percibo que era el efecto de los carcajeantes del interior. Eché cara y avancé hacia ellos. Me subí, arranqué. Dí la vuelta en el carril, y... eché a reir, ya que lo otro que me quedaba por esperar era que la humedad se secara antes de llegar a nuestro destino.
Definitivamente, me cagué en Bernouilli y todos sus secuaces.....
A saber: clase de 1º de Maestría o 1ºde FPII en Tetuán, Instituto Juan de la Cierva. Creo recordar que los alumnos son los mismos a los que me refería en mi otro "cuento", relativos a "poneros derechos"..... Pizarra, teorema descrito, hojita de papel para soplar encima de ella. Unos carteles grandes, creo que de origen de un liceo francés, con ejemplos sobre aplicaciones en unos canales o algo así....
Pero no funciona. Estoy hablando de Venturi. Digo: ....y, por tanto, cuando un fluído avanza a más velocidad, se provoca una disminución de presión.... ", o frase parecida. Los alumnos dicen que no, que lo tienen claro, que si yo tomo una manguera y aprieto en la boca, sale el chorro con más alcance y que, por ello, es que tiene más presión. Yo digo que no confundan la velocidad provocada... en fin, un lío y, sobre todo, un latazo. Pero un latazo mayúsculo.
Al final, la solución. Digo una frase absolutamente tonta. Pues, bueno, los pilotos de las F.A.M. (Fuerzas Aéreas Marroquíes), que vuelan gracias al principio de Venturi, si éste no funciona, se caerán.
De pronto, el espíritu nacional puede sobre las evidencias fenomenólogicas y las expresadas en la pizarra.... Está clarísimo... " más velocidad, menor presión, las alas son "chupadas" hacia arriba... y los aviones vuelan".
Años más tarde. Casa construida. Resultó un casi cuadrado de 11 x 11 ms, aproximadamente y que tiene sus diagonales en dirección N-S y E-O, o viceversa, que tanto da. Hasta aquí nada anormal, siempre que hiciera buen tiempo, es decir, que no lloviera o no hiciera viento.
Si se daban las dos condiciones, viento y lluvia, no se podía usar la puerta principal, que estaba situada al sudeste. El agua entraba con fuerza hasta llegar al salón Se daba el caso de ver cómo los olivos se tumbaban a favor del viento proveniente del oeste y, al abrir la puerta, el agua en la cara.
El puñetero Bernouilli, nos obligó a hacer la obra del zaguán. Salimos ganando,por lo bonito que resultó, pero a qué costo.
Tengo otro caso, más prosaico, pero tan científico -por empírico- de lo que es un vacío provocado por nuestros amigos italianos.
Lugar: Tánger, exactamente donde se muestra en la foto.
Sería un fin de semana cualquiera del curso 1986-1987. El pandillón BallesterosdeCelis, FloresMartín volviendo -o yendo- a las Grutas de Hércules hacia o desde Tánger, por la tarde. Con el Patrol y sus cortinillas, voy conduciendo y con las risas y las prisas se me ha olvidado mear, así, a las claras, porque, para lo que voy a seguir contando....
Hemos salido de los pinos, ¡ah!, sí, vamos hacia las Grutas, y, en los pinos también se me ha olvidado hacer necesidades tontamente perentorias. Nos asomamos a la loma, dejando a la izquierda el faro y tampoco hay lugares ocultos. O sea, que hay que hacerlo allí mismo. El viento, en la coronación de la loma, es extraordinario. O sea, pienso, razón de más, pongo culo hacia el viento, que es donde precisamente dejo el coche y el pandillón y... procedo.
La madre que parió a Bernouilli, Me veo envuelto en líquido elemento. Yo estoy seguro de haber apuntado en la dirección correcta, pero nunca preví el vacío que había provocado delante de mi. No sé si apretar o retener. Decido apretar por ver si el líquido sale de la succión Venturiniana. Al parecer, me dijeron los joios familiares, el cono líquido se amplió más y ¡yo qué sé!....Probé a soplar, por aquello de ayudar a alejar lo que pudiera, pero pareció arreciar más.....
En fin, acabé como pude. Me vuelvo hacia el Nissan que, sorprendentemente, parece estar temblando. Al acercarme percibo que era el efecto de los carcajeantes del interior. Eché cara y avancé hacia ellos. Me subí, arranqué. Dí la vuelta en el carril, y... eché a reir, ya que lo otro que me quedaba por esperar era que la humedad se secara antes de llegar a nuestro destino.
Definitivamente, me cagué en Bernouilli y todos sus secuaces.....
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