martes, 17 de febrero de 2026

En un día caótico, tranquilidad al final...

 Lunes, 16 de Febrero de 2026.

 

Vamos a la cantera, hemos quedado con Manolo, el de la empresa de los contenedores de al lado, para diseñar cómo van a rellenar algunos espacios que habíamos previsto aplanar.

Como siempre, todo muy plácido y agradable. 

Siempre motivados por qué hacer con tanta piedra que queda y eso, paseamos por la nave antigua.

Sorpresa. La habitación en la que se guardaban las herramientas está limpia. Pero limpia, vamos, de cuarto de baño. Nos extraña.

Nos parece que es susceptible de que alguien quiera utilizarla okupándola. Y, claro, se levantan las cejas.

Por suerte hay un piedro plano, en el suelo al lado de su puerta que, parece, va a ser fácil empujarlo con el torillo.

Voy a por él. Como siempre y sorprendentemente, arranca fácil. Lo llevo a la nave, con las horquillas abro la puerta que ha atascado algo y empujo. Pero, claro, no hay cosa fácil, hay que poner una piedra para que lo que hacemos sirva para algo, se pone, se empuja la otra, es algo más difícil de lo que se esperaba, pero no me satisface.

Salgo fuera y busco una piedra mayor. Como el suelo está mojado y blando hay que hacer alguna virguería para subirlo a las horquillas.


Al final, todo queda como se esperaba. Habitación cerrada y sellada.

Es tarde, volvemos a casa y pasamos por nuestra amiga Fany, a comer. 

Todo lo bien que han resultado mover pesos pesados por la mañana se vuelve en mi contra. Echo una cerveza, así, como suena, encima de Alicia. Mojadita entera. Y, cuando voy a reclamar no sé qué al camarero, un mal entendimiento de posiciones hace que choquemos y una bandeja entera de bebidas se va al suelo. Mojamos a una clienta -ya llevo dos esta mañana- y, bueno, acabamos y vamos a casa.

Como los éxitos y fracasos han sido variados. Netflix y buscamos caos en la Casa Blanca, CIA y FBI... son muchos más tranquilos que nuestras aventuras mañaneras. 

martes, 25 de noviembre de 2025

Del silencio al escándalo

 Vivimos donde nos toca.

 Es decir, que un día cualquiera de cualquiera de nosotros vemos a nuestro alrededor y pasada la primera percepción de los pocos metros cuadrados de la cama, el cuarto, la mesa, la cocina... el piso, a fin de cuentas, tomas conciencia de lo que hay detrás de la puerta de la calle.

Es decir, del mundo que te rodea.

Has bajado miles de veces la escalera, la calle -Manuel de Falla, claro-, Pedro Antonio, Alhamar, Barrio Fígares, Recogidas, lo que sea abriéndote mundo y existencia.

Después, creo, vienen las personas, sus tipos, vestimenta, caras, tamaños, usos y costumbres y, en alguna de esas observaciones desde lo pequeño a lo grande y extenso aparece una zona media.

Los vecinos.

Y en ellos algo peculiar. El silencio.

Son figuras que no llegan a emitir, y recibir más que un saludo o, menos, parte de un saludo.

Y nada más. 

Y así por tiempo y tiempo.

La madre, más observadora y explicadora, puede contarte que tienen una tienda en la calle tal, que parece que el padre enviudó hace años, pero muy poco más.

El silencio, los saludos, el silencio.

Hasta que una noche, cuando nadie se lo espera, una ventana se abre de golpe, las x de la madrugada y un golpe fortísimo allá en el patio de abajo. Se ha ROTO algo, algo duro, que suena fuerte.

Unos gritos incomprensibles, y otro golpe, ahora parece que es un martillo contra algo cerámico porque suena como a vidrios rotos. Nuevo objeto sobre el patio. Tremendo.

Voces, que, de lo poco que se entiende dice algo así como "ese señor elegante"... o algo parecido. Más golpes de martillo.

Más porrazos fuertes en el patio. Más voces, ahora parece que hay una voz femenina, no demasiado fuerte "papá, papá"...

Estamos asustadísimas, ¿qué se hace en esos casos?. Esto no nos lo han explicado las Teresianas, ni la familia. ¿es una película de esa de "mayores"?.

Y, ¡lo que faltaba!, se abre la puerta del cuarto y aparece Rafa en pijama. 

Tranquilas, que soy yo. ¿Qué pasa?. Dice él. 

No sabemos, Hemos encendido la luz, la oscuridad se ha diluido en los ruidos. Y Rafa sale para avisar a los padres.

Vuelve al instante. Papá ha salido de su cuarto y, pensamos irá a avisar a, a ¿quién?.

Los ruidos desaparecen. No quedan lavabos ni wáteres que romper, todos han ido por la ventana. Mañana los veremos en el patio. 

No recuerdo si dormí, dormísteis o durmieron, pero apareció la mañana, el desayuno y las clases.  

 Una aventura familiar. Histórica, ya, sin ruido.


 

jueves, 21 de agosto de 2025

Jaleos veraniegos de agosto 2025

 Viernes, 15 de agosto de 2025 

Compartido con: Público

Decía que "se me habían acabado las vacaciones..." y, claro, empiezo el trabajo.
 
Hoy, día 16, agosto 2025, 5,21 a.m., sí, de la madrugada. El teléfono a tope.
 
La parte de mi familia tetuaní que salía hacia esos destinos dice estar bloqueada. Al salir de Santa Fé, un policía les ha pedido los papeles -ella tiene nacionalidad y él residencia, todo legal- y ha encontrado el que le habían anulado el seguro del coche.
 
A correr, porque tenían barco. Buscar seguro por internet, preguntar sobre Carta Verde en la frontera.... etc. etc...
 
A las 8,30, nos rendimos, no hay viaje. Descargar un coche magníficamente no cargado, relleno, a través del remolque, la baca del Gallooper y el 308. (así estaba de cargado)... y vuelta a casa. El lunes se arreglará el entuerto.
 
Son ya las 12 y bajamos a comprar algunas cosas, gasolina, limpieza de coche y el 308 "dice" que está roto. Íbamos hacia Madris,
Pues, no. Vuelta a casa. Traslado de equipajes al Smart, y vuelta a la gasolinera, combustible, agua para limpiarlo -no se veía por el parabrisas- y, carretera.
 
Magnífico viaje. A Bailen, a comer. Estupendamente en el Zodiaco -y no me gusta hacer propaganda-
Salimos hacia Madrid, pero el coche suena mal y, parce, parece, que no tiene potencia. Nada, las cuestas abajo, sí, claro -la gravedad, si us plau, y p'arriba, por pequeña que sea, en segunda o primera.
 
No hay forma de avanzar. Vuelta a casa. Hasta Mengibar. Allí, seguro, grúa y taxi, todo con trato agradable y, estoy en casa, próximo a la piscina.
Por cierto, los tetuaníes-Bruselenses, han llegado a su casa. 22 horas de viaje. De un tirón. 
 
O sea, que no sé si estoy de vacaciones, de trabajo, de frustración o de qué....

sábado, 16 de agosto de 2025

Vacaciones de y de los tetuaníes

 

Se me han acabado mis "vacaciones" tetuaníes. Es decir, esta gente se ha marchado hacia Bruselas.
 
Pero, como ha sido normal, hemos vivido unas jornadas divertidamente desordenadas. no ha habido hora de comida referenciable. Es decir, se puede venir a las 14,30 a bañarse, sin comer ni plan de pedir de comer, porque se ha desayunado a las 13,45, pero bueno, nos bañamos, arreglamos un par de toldos y nos peleamos -discutimos- sobre si el cloro es bueno para los que tienen el pelo enmarañado.
 
Después, se coge el remolque que arreglamos entre Nordin y yo, y le damos la vuelta. Lo cargamos y llevamos cosas a la basura. Todo bien y sencillo. Después a la piscina, y a comer, porque ya son las 18,50.
Vemos que los "planes" que hicimos sobre envíos comunes a Bruselas -tienen un remolque estupendo- se van desdibujando porque, porque, porque, ¡yo qué sé!... pero tanto da. Se carga el remolque, se lleva alguna chatarra al chatarrero, se descarga, volvemos a cargarlo y , al parecer, se da por bueno.
 
Y, ahora, se enganchan a carretera y no manta hasta casa. Llegan mañana. Aproximadamente 24 de volante -con tres relevadores- y, el martes, quedan con la hija para darle los paquetes que llevan de aquí.
¡qué lástima!, se me acaban estas historias descoordinadoras... c'est finie... jusqu'à l'année prochaine

16 agosto, coches a la virulé...

 

Decía que "se me habían acabado las vacaciones..." y, claro, empiezo el trabajo.
 
Hoy, día 16, agosto 2025, 5,21 a.m., sí, de la madrugada. El teléfono a tope.
 
La parte de mi familia tetuaní que salía hacia esos destinos dice estar bloqueada. Al salir de Santa Fé, un policía les ha pedido los papeles -ella tiene nacionalidad y él residencia, todo legal- y ha encontrado el que le habían anulado el seguro del coche.
 
A correr, porque tenían barco. Buscar seguro por internet, preguntar sobre Carta Verde en la frontera.... etc. etc...
 
A las 8,30, nos rendimos, no hay viaje. Descargar un coche magníficamente no cargado, relleno, a través del remolque, la baca del Gallooper y el 308. (así estaba de cargado)... y vuelta a casa. El lunes se arreglará el entuerto.
 
Son ya las 12 y bajamos a comprar algunas cosas, gasolina, limpieza de coche y el 308 "dice" que está roto. Íbamos hacia Madris,
Pues, no. Vuelta a casa. Traslado de equipajes al Smart, y vuelta a la gasolinera, combustible, agua para limpiarlo -no se veía por el parabrisas- y, carretera.
 
Magnífico viaje. A Bailen, a comer. Estupendamente en el Zodiaco -y no me gusta hacer propaganda-
 
Salimos hacia Madrid, pero el coche suena mal y, parce, parece, que no tiene potencia. Nada, las cuestas abajo, sí, claro -la gravedad, si us plau, y p'arriba, por pequeña que sea, en segunda o primera.
 
No hay forma de avanzar. Vuelta a casa. Hasta Mengibar. Allí, seguro, grúa y taxi, todo con trato agradable y, estoy en casa, próximo a la piscina.
Por cierto, los tetuaníes-Bruselenses, han llegado a su casa. 22 horas de viaje. De un tirón. 
 
O sea, que no sé si estoy de vacaciones, de trabajo, de frustración o de qué....

sábado, 2 de agosto de 2025

La peña del aire

 Cualquier día de agosto de algo así como ¿1955?.

 Muy temprano, el sol , poquito y pequeño, manda un rayito hacia El Puntal. Por la ventana, ventanilla de nuestro cuarto, el de los varones, con mil y un tíos y primos, se ve un aura verdosa suave marcada por la chopera y... un ruido.

He abierto un ojo y he visto cómo la ventana estaba con una rajita y temblando un poco. ¡Que se va!, ¡que se va!, me dice mi pequeño intelecto y salgo de la cama. Pantaloncillos, camisilla y sandalias, todo adecuado a mis seis años... y, desde la parte de arriba de la litera salto al afeizar, paso la ventana y aterrizo en la parte delantera de la casa.

Lo  veo a lo lejos y echo a correr, atravieso por los juncos  y lo pillo en la puerta de la cabaña de los leñadores, donde el tío Félix tiene el gallinero.

Me dice, ¿A dónde vas?. Y yo aduzco con la mayor autoridad que puedo -poquita, claro.  Contigo. Que, no responde nítidamente a su cuestión, pero que es congruente con la voluntad.

Me mira, no mucho  y echa a andar... Seguimos, campo de fútbol, subida a una pequeña cuesta del final, camino de la Fuente Fresca. Nada, un cuarto de hora, Bebemos, rápido y dice que vamos a "la Peña del Aire".

Sabía de su existencia porque alrededor de ella está la historia de "los lobos". Esos que empujaron  una manda de ovejas hacia la Peña y, empujándolas las hicieron caer por el barranco sobre el arroyo del Cortijo de Abajo.

A partir de la Fuente no hay camino, es una selva de helechos. Es decir, una selva bajita que no es difícil atravesar pero que hay que hacer con cuidado. No se ven los hoyos del terreno y, aveces, hay traspies.

Pasamos por un sitio especial. Es reverenciado. Ahí estuvo el pino que llamábamos "El abuelo" o algo así. Era, era, era, tan grande, tan majestuoso que hacían falta no sé cuantas personas para rodearlo, pero... es el sueño pasado. No queda nada, una tocona deshecha que parece marcar aquella posición histórica. 

Seguimos y, me avisa. A partir de aquí, cuidado, el terreno es peligroso.

No me lo esperaba. Para mí que -por terreno peligroso- se entendía las asperillas. Es decir, un sitio duro, blanco, liso, lleno de chinitas redondas que hacen patinar hasta el calzado más adherente.

Y no hay más.  Bueno, sí, en medio de  una loma con un terreno así hay un "mojote" impresionante. Es una peña grande, casi como un autobús, pero arrugado, arrugadísima y enhiesta. A unos metros delante de ella, hacia el suroeste, un cortado y abajo, el arroyo.

O sea, peligro. 

El tío Rafa me dice que me suba a la piedra y que espere. Y, ahí me quedo. Veo amanecer, sol más claro, es decir, Puntal brillante, y la sombra de los Calarejos baja por la ladera del monte de enfrente.

Al rato de ver el amanecer, de habérmelo estudiado, de retener paisajes, colores y ruidos del viento, aparece el tío. Se ha ido por ahi, supongo que a explorar posibles excursiones futuras. 

Volvemos y, ahora, sí que paramos un rato en el monumento al gran árbol familiar. El "abuelo" nos saluda. Lo reverenciamos, le damos un canto a que nos hubiera gustado conocerlo y, por decirlo así, le rezamos y ponemos falta.

Vuelta por la fuente fresca y, a la llegada la casa, tia Teresa, de guardia.... "¿dónde estábais?" y, claro, la respuesta consabida y archirepetida.

 "Por ahí". 

 

  

miércoles, 25 de junio de 2025

Begijar en la embajada de España, en México D.F.

 

Estábamos en México D.F., en verano del 1982. Alicia -Sra, ¡vive dios!-, Rafa-lillo, filio y yo. Vivíamos en casa de mis cuñados que estaban de periodistas en Televisa o en algún medio de esos que son importantes. Bueno, pues, resulta que en ese año se estaban afinando relaciones históricas entre el nuevo régimen hispano y las herencias históricas recientes: No sé qué rango de Estado le concede una medalla -tampoco sé de qué rango- a Dª Lola, Sra. de D. Manuel Azaña.

Como estamos en continuo contacto con la familia Rivas, nuera y nietos de D. Cipriano, estamos más que invitados a la recepción en la embajada y allá que vamos. Acto protocolario, mucha tele. Mundo chico porque me encuentro con subsecretarios de Estado con los que estuvimos en las reuniones de los PNN un par de años antes. En fin, y contra mis expectativas, aquello está molón.

Pero los expatriados hispanos son unos cabritillos. Saben que en la Embajada dan unos canapés magníficos, pero poca cerveza. Así que se pasan de piso a piso tratando de captar al líquido no elemento pero que da tantas satisfacciones.

Granujas. Se van todos y.… me dejan a Dª Lola, Los dos solos en un magnífico salón. La señora, que es una señora, de romper y rasga, eso sí, elegante y lenta al hablar me trata de sacar temas sobre mi posible conocimiento de la República y de su marido. Bueno, me voy adaptando porque si bien había leído algo de sus memorias, ella,  no parece ir por ahí sino que me ha atribuido carácter universitario y me insta a que averigüe si podría reivindicarse a D. Manuel como filólogo.

Ahí, patino del todo. Ni puta idea. Pero, vamos, ni ná ni ná. Eso, sí, también por mi parte genio y figura, hablo de lo que conozco -poquísimo- del Ministerio de Educación y.… echo balones fuera.

Nos recupera el "staff" de alto nivel y me encuentro en un corrillo grande con la Becerril, y su séquito y Dª Lola.  Curioso porque es un círculo amplio en el que alguien habla y el resto escuchamos. Está, también un hermano de Javier Ruipérez -diplomático- que es el que, en un momento, lleva la voz cantante.

Sale el tema "Andalucía" y este señor pide perdón porque le da vergüenza reconocer que no conoce nada, casi nada, casi nada, de Andalucía. y dice ·"sólo he ido a un pueblo que, al parecer, es de los pequeños y que nadie, nadie, conoce: Begijar". Y, claro, ahí me toca a mí.

Digo. tímidamente -estoy rodeado de promujeres y prohombres de estado y de historia- "mi madre es de allí". Todo el mundo toma interés en el tema de que un señor, relativamente importante, no conoce más que eso y eso es muy importante para mí.

Total, pequeña ponencia sobre Begijar... y no les hablé de la piscina de la Bullidera ni de Paco el Moro, pero poco me faltó para hacerlo.

O sea, que Begijar Begijar está en México, D.F., con un montón de gente importante alrededor.

¡Qué bien!

¡Ah!, se me olvidaba la contrapartida.

Un tiempo después, ya estando en Begijar, le conté esto al tío Bernardino y le pareció interesantísimo. Claro, chismorreo popular-político...Decía ¿y quién dices que es ese?. "Tengo que averiguar a qué y con quién ha venido"... y se fue a la calle.

Volvió, no sé si esa tarde, tarde o al día siguiente y, nada, curriculum al canto. "Vino a la cacería de ... y estuvo con... "... Total, el Gran hermano Begijense funcionaba. ¡vaya que sí funcionaba!