domingo, 25 de agosto de 2024

En la papelería internacional

 Disfrutad, porque yo lo he hecho.

Esta tarde he ido a hacer fotocopias "al pueblo". Es decir, a Cúllar (Vega).
Entro en la Papelería/librería y, como siempre, digo "buenas noches", -eran las siete de la tarde, luz magnífica y sol en caída, pero aún en alto.

 Ha salido de la trastienda el dueño. Con el que llevo muchísimos años con juegos de palabras. Pero, novedad, en la tienda hay una señora, con una candora/kaftan de verano, luminoso y de buen gusto.

Hemos empezado con las palabras. Me piden que diga acertijos y cuento lo de "cuarto y mitad". Empiezan los contertulios a hacer cuentas y nos confundimos cuartos con octavos y, claro, no sale nada. 

Sigo, digo que "a real y medio la sardina y media, ¿cuánto cuesta una sardina?".

Como se van por las ramas, haciendo decimales de real, paso a 'actualizarlo'..."a euro y medio la sardina y media ¿cuanto cuesta una sardina?". Me dicen que es imposible, vamos que es exagerado, pasar de reales a euros, pero la señora de la candora, dice que cree que la sardina cuesta un euro.

Seguimos, al preguntarle a la señora que de dónde es, sale una clave importante. De Alhoceima. Se me dispara mi pobre dariya y digo que yo "suai tetuani, suai garnati". 

Ya la hemos liado porque la empleada de la libreria dice que es de Linares, Jáen y, claro, me sale el gen accidental: "¿Ana?, de Linares".

Lío total. La habiba magrebí dice que no es posible porque no tenemos ningún acento y, claro, los de mi pueblo presumimos de ello..

O sea, que a la vez que eso de las identidades, sale a la palestra el rollo de los de tós laos pero de ningún sitio.

O sea, que ya estamos en el potaje. ¿Ana?, de cualquier sitio ¿Entina? de donde quieras y tós, haciendo fotocopias en un pueblito de mitá de La Vega.

Total, que con dos reuniones como esa hacemos un Woodstock, sin rock, sin drogas, ni lluvia, ni barro, -ni polvo, claro- pero totalmente disfrutón.
Ojalá hubiérais estao tós allí.


jueves, 1 de agosto de 2024

La "ley de Murphy" y el pozo.

 La bomba de nuestro pozo dejó de funcionar. A lo mejor se asustó con el calor y quiso hacernos el regalo de asustarnos.

Pues eso, como recordaba el trabajo que nos costó a Fernando y a mi el sacarla, Llamé a Mohamed y, poco a poco, sacamos los cincuenta metros de tubo.

Después, con un hierro y un hilo de los finos medí la distancia a la que estaba el agua, por si se hubiera quedado seco.

En absoluto. A los 13 metros, agua, a los cincuenta, la bomba. 

O sea, avería.

La llevo a arreglar pero, quedo conmigo mismo en la obligación de medir la profundidad del agujero que hicimos en su momento, por si fuera prudente poner el tubo algo más largo.

Eso fue hace siete dias y hoy, que he traído la bomba arreglada, me dispongo a medir la profundidad profunda.

Cojo el hilo, que había lido previamente en un rollito perfecto para que se liara y desliara suavemente.

Me siento en el suelo, al lado mismito del agujero y empiezo a echar hilo.

El carrete, detrás de mí, en el suelo.

Como aquello baja bien, voy tomando confianza y lo suelto más deprisa.

Con el rabillo del ojo veo que el carrete pasa de un lado a otro por detrás de mi.

Y, pienso, ¿y si se me cae al agujero?.

¡Qué tontería!¿Cómo se va a caer?.

Suelto algo más de hilo, ya he pasado el agua y estoy atento a la tensión de mi hilo.

Y, en esto que veo por el rabillo y, por la visión frontal cómo el carrete, de manera totalmente limpia, salta al agujero, así, sin pedir permiso ni ná.

O sea, que ya tengo dos cuerdas. El Murphy dando por saco.

Y, tengo que discernir qué hago, tirar de una, tirar de otra. Pienso, a mi favor que no se enrrollarán, y que podré repetir la maniobra.

Al cabo de ¿10metros?, sale un amasijo de cuerdas liadas.

Sigo tirando, salen trozos liados y trozos sueltos entre sí....

Al final, la cuerda fuera, y liada, liada, liada. O sea, comprar una nueva y esperar darle a Murphy en los morros en cuanto aparezca.