Primero, la versión corta. Después, haré la larga.
Yo tengo, tenía -está hecho "porvo"- un remolque.
A saber, desde que estaba la casa en construcción me las agencié para tener remolque. Primero con el Nissan, después el Tata y últimamente con el Galloper.
En principio fue el que hice como resultado de cortar una DKW, de las primeras mercedes, quitarle a hachazos la carrocería y añadirle una caja con chapa de habichuela. Hacerlo "volquete" (que no servía para nada porque era muy bajo), etc. etc.
En fin, aquel remolque murió, de óxido, cansancio y demás.
Y hete ahí que una vez que fuimos al BricoDepot encontré con que tenían uno que se les había caído desde su transporte. No tenía sistema eléctrico y tenía algunos bollos. Total, el 50 % de su precio de nuevo... y me lo traje.
Después, le añadí barandas, suelo metálico y, como tuvimos que ir a los "mármoles" del tío fernando y traernos fuentes de piedra de sierra Elvira y no sé qué pesos pesados más... se hundieron las cartelas del eje, se hundió el fondo y no sé cuántas cosas más.
Le di la vuelta, del todo, y le hice un refuerzo -un segundo chasis-. Y ahí quedó. Llevé el eje a arreglar al herrero del pueblo y volví a montar todo.
Aquello andaba mejor que peor, pero andaba... y servía.
El problema era la cantera. Cada vez que se iba allí y se traían "mármoles" se rebasaba la capacidad de aguante del remolque, pero, si no volvían a salir averías, se continuaba con él.
Hasta hoy.
Llevamos varios días haciendo portes con los vecinos, ida y vuelta al cortijo de Pocopan. Sin problemas
Ayer fue más divertido. Habíamos ido a la cantera a recoger las maderas de Villardeciervos que habían quedado inermes a la intemperie que reina en la nave principal. Las cargamos y veníamos Mullido y yo camino de casa.
Las mujeres, Asusa y Alicia, por la autopista.
Nosotros, por el carril de Atarfe hacia el Puente de los Vados.
En un momento cualquiera del recorrido, Mullido cae en la cuenta de que no vamos por la autopista, sino por los carriles auxiliares y, con el gesto típico de la mano marroquí me pregunta que por qué vamos por allí.
Le indico que nosotros bien, el coche bien, con todos los papeles, pero el remolque, el remolque "ualu papeles"....
Se echa a reir y dice: "Rafa, tú eres contrabandista". Y, la verdad, me cayó bien el epíteto y el momento.
Nada, llegados a casa, vaciado del mismo y, hoy, hoy ha sido otra cosa.
Casi lo mismo que ayer, remolque con vecinos, remolque para cantera. Llenado de piedra y esta vez, dado que no se veía la carga del mismo desde fuera, eché por la autopista.
En un momento, ¡pum!. reventón de rueda y, claro, sabía que tenía que seguir. ¿Para qué parar?.
Contaba con que la llanta aguantara hasta la desviación de Belicena. Y mal que bien, con humo y avisos de los coches que nos pasaban, casi llegamos a la salida, pero ya mal, con hundimiento del lado del remolque y, al bajar y parar para ver, vemos que la llanta ha desaparecido y estamos en el "plato" de la rueda.
Llamamos a Manolo Pocopan para que fuera a recogernos. Mientras, pasamos carga del remolque al coche, desenganchamos el carro y Manolo Varo y yo, a correr por la autopista. Tratamos de ver si han quedado restos y, por supuesto, recogerlos.
No vimos ninguno. Lo que hubiera caído, se ha ido a los arcenes o al propio campo.
Vino Manolo Pocopan, con su remolque, lo cargamos y a la hora de tirar para casa, nuestro carro está en el suelo.
A Manolo Varo se le ocurre recurrir a los videos de procedimientos hindúes. Es decir, buscar un palo, atarlo al coche, pasarlo por debajo del remolque e ir como si fuéramos arrastrando un trineo. Bueno, no, medio trineo.
Y así lo hemos hecho.
Carretera hacia Belicena, atajo hacia el Ventorrillo y llegada a casa.
Y ahí arriba está, desvencijado y con deformaciones en las sujeciones del eje al chasis y....me pregunto, ¿lo arreglo o lo tiro?.
Pues en eso estoy, estamos.

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