pues, ahí va otro rato agradable.
Hace dos noches, estamos junto con un matrimonio amigo al lado del aljibe que hay en San Nicolás, en el Albaicin. De noche, alrededor de las nueve de la noche.
Nos ha surgido de entre las sombras un joven, veintitantos años, que se dirige a mi amigo Antonio y a mí preguntando con un lenguaje un tanto estropajoso -además, en inglés- sobre si hemos visto un perro. Le decimos que no hablamos en inglés y cuando pregunta que ¿por qué no habláis inglés?, decimos que somos muy torpes.
Es un tipo algo extraño pero, no hay más, pasa y desaparece hacia la derecha.
En esa misma semioscuridad aparece una chiquilla que estaba sentada en el banco que tiene el aljibe. Al parecer se ha asustado algo y se acerca a nosotros.
Como siempre hago con cualquier posibilidad de alumno, antiquísimo, antiguo, normal, actual o futuro, me dirijo a ella y le pregunto sobre su nombre.
La chiquilla, preciosa, con pelo lacio casi rojo, me dice que "Lola" y, como también siempre, empiezo a jugar con las palabras. A ver, a ver, "Lola empieza por L y, termina, por t".
"No", responde.
Se acerca un chico, unos once años, que supongo su hermano y, también, le pregunto sobre cómo se llama: "Pablo", dice.
Le digo, "pues, Pablo empieza por P y, acaba, por a".
"No", responde.
Con los dos sumamente atentos, trato de explicarles el juego.
"¿por qué letra empieza 'termina'?", les digo.
Me sonríen y hacen ademán de que lo han pillado.
Empezamos a jugar a las palabras, las letras y demás.
A esto, acuden los padres y, me sorprende que, detrás de mí hay una mocita de alrededor de seis-siete años (le falta un diente).
Se dirige a mí y me dice: "tú eres maestro".
Pues sí, fuí profe e, inmediatamente, me preguntan sobre mis clases.
Les digo: "¿Sabéis qué hacía cuando los chicos hablaban mucho en clase?". Los tres, a una, inquieren: "¿qué hacías?".
"'¡pues escribía al revés en la pizarra y les decía que 'eso' se lo iba a preguntar al día siguiente!". O bien, "les escribía las fórmulas 'de canto'".
Ya es la madre quien tiene interés: "Y, ¿cómo se escriben las letras 'de canto'"?.
Explico algo: Cualquier letra es una raya, Una fracción es un punto, un igual, dos... etc. etc.
A esto, la chica de siete años, trata de llamarme la atención "A ver si aciertas mi nombre". "Dame una pista", le digo.
"Mi nombre empieza con la última letra del abecedario".
Le digo: "¡Ah!, empieza con la o". ¡La mocita se parte de risa porque ha pillado mi juego! y dice:
"Vale, mi nombre empieza con la última letra del 'abecedarioz', Y acaba con una e, y tiene tres letras y nadie lo acierta..". Como se ve está lanzada.
Me echo a reir y le digo "Te llamas Zoe".
¡Y me regaló la mejor sonrisa del mundo!.
No hay comentarios:
Publicar un comentario