Estoy pensando en un cuento -historia mía-, antigua, antigua, pero para mí curiosa y entrañable.
Sucedió en "mi" segundo de bachillerato, 12 años, tenía que ser por el año 1961 y estábamos en el Instituto Padre Suárez, de Granada.
En este curso había una asignatura "Geografía Universal", a la que esperaba como agua de mayo. Siempre me había gustado el tema de mapas, el tema de geografía, el tema de paisajes y mis ansias de conocer el mundo. Creo que por influencia de mi padre a través de los novelones de Julio Verne, que aún ahora, leo con disfrute.
Tenemos un profe que, por lo que se ve, y comentamos entre los compañeros, era un enamorado de lo foráneo. Había vivido en Francia -excuso decir por qué razón- y trataba de aficionarnos a las costumbres europeas.
Todo bien hasta el momento, primer tema: introducción a la Geografía. Segundo tema: Descripción de las ventajas y bondades de la situación de nuestro país en el entorno del universo y promoción de entusiasmo hacia la suerte que nos había tocado por estar donde estábamos.
Y, ahí, y sorprendentemente -el profe estaba asombradísimo-, nos rebelamos todos. Le dijimos que el tema no nos gustaba y entusiasmarnos, tampoco. Le dijimos que no veíamos que tuviéramos que estar orgullosos por pertenecer a tal o cual país. Ese era un hecho circunstancial y, si bien, admitíamos que teníamos que conocerlo y estimarlo -en lo que valiese- lo de adentrarse en el "orgullo patrio" era más que cuestionable.
Es más, alguno de mis compañeros, más ágil que los demás, arguyó que suponía que el segundo tema de cualquier libro de geofrafía universal que se diera en cualquier país, también sería del mismo tipo que el nuestro y que, con eso, se formarían orgullos patrios que sólo servirían para echarnos a pelear a unos con otros.
Hasta tal punto liamos aquél barullo que llegamos a convenir con el profesor que "ese tema no existía" y que, por tanto, no entraría como materia de examen en ningún momento.
Después, y yo, al menos, disfruté como un bellaco estudiando lo universal de la geografía. Aún hoy y espero que me dure, disfruto con esa bendición que es el Maps o el Hearth llevándome a sitios que no me va a dar tiempo conocer.
No me cabe duda, allí nació en muchos de nosotros lo de ser ciudadanos universales.
(Expuesto en FB del 12 - 02 -2019. También se lo envié a Jose María Lozano porque quedé con él en mandarle los recuerdos de nuestro Instituto que publicara..
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