A raíz de un (n+1)ésimo traslado, estoy charlando con mi madre y mi hermana Paci que acaba de llegar desde Barcelona.
Como es normal salen a la palestra multitud de recuerdos desde los primitivos movimientos caseros de allá, en Linares, pueblo andaluz y minero.
Mi madre y yo recordamos cómo, en determinada ocasión, ante la inminencia de un cambio de casa, mi padre acudió a su bien amado papel milimetrado y, con unas cartulinas hizo a escala las plantillas de los muebles que teníamos.
Nos convocó -a los mayores, claro- a que jugáramos a situar los sillones, aparadores y armarios sobre el plano de la casa.
Y, creo, ahí empezó todo.
Pero, lo más curioso es que hay precedentes no sólo de mover muebles, sino de mover suelos. Así, como suena, se mueven hacia arriba, porque estaban bajos, pero contémoslo despacio.
En nuestra casa, de la calle Marqueses de Linares, número 20, 1º. Había un par -o tres- de habitaciones que tenían pendiente en el suelo.
Yo había notado eso, lógicamente. Mis pequeños camioncillos salían andando solos en cuanto los ponía en las cercanías de esas baldosas "hidraúlicas" que había, por ejemplo, cerca del balcón de la terraza.
Pues bien, un día, apareció un señor y estuvo hablando con papá. Como no me dijeron que no, me acerqué y estuve presente en toda la conversación. Dijeron algo así como que las "cabezas" de las vigas, habían cedido y no aguantaban la carga que tenían encima.
También hablaron de la solución: una viga -no recuerdo si de hierro o de hormigón- que cruzara por el techo una habitación en el piso de la tía Carmina, sostendría esas cabezas de viga desaparecidas.
Y, se empezó a hacer. Y vinieron unos señores que, desde abajo, quitaron "cielos rasos", escayolas y demás hierbas hasta que, a través de unos agujeros en las paredes, hincaron transversalmente una viga perpendicular a las preexistentes.
Después, fuera las baldosas de nuestro "cuarto de estar", un montón de arena, de nuevo las baldosas y...
los camioncillos no anduvieron solos en esa zona de la habitación.
Después, se pensó en alargar la terraza, de forma que hiciera una especie de "puente" entre la existente y el cuarto que contenía a la lavadora -Bru- de la que ya hablé en otra ocasión.
También aprendí allí como una vigueta -que recuerdo en forma de "U", atornillada en otra y después otras viguetillas, perpendiculares por debajo de la ventana de la cocina, dieron lugar a una terraza más grande.
Además, los albañiles me regalaron una palustrilla.
Pero somos ya seis y los padres empiezan a hacer planes. Seremos unos futuros universitarios y en Linares no hay sitio para serlo.
En principio, se habló de San José de Costa Rica. A mi padre le ofrecieron un puesto así como de 'agregado cultural' o similar en la embajada.
Yo me quedé embelesado. Viajar a América, en avión, cruzar el charco, tener posibilidades de aprender inglés.
Eso era lo que yo quería.
Pero no pudo ser. Según mi padre, cuando fue a decir que sí, ya le habían quitado el puesto. O sea, que no fuimos.
Pero al poco tiempo, oposiciones y estudios de por medio, apareció un destino posible.
Sevilla, Sevillita la llana, salerosa y resabiá.
Y ocurrieron dos cosas para hacerme volver loco.
Mi padre me regaló un plano de Sevilla que era lo más bonito del mundo. Me lo aprendí entero, de pe a pá y eso que estaba mal orientado respecto a los puntos cardinales.
El segundo es que mi padre, armado de carpeta, lápices, sacapuntas, reglas de más de 20 cm., cartulinas y demás, trazó un plano y, también unos cuadrados y rectángulos en los que ponía "aparador grande", "aparador pequeño", "sillones", "sofá"...
Y, jugamos a las construcciones, el diseño ambiental, decoración doméstica y habilitacion imposible en un piso en el que no recuerdo -y he hecho esfuerzos- cómo era posible que viviéramos todos y, además, vinieran familiares a vernos.
Papá sabía de las dificultades que conllevaban sus grandes muebles. Eran enormes, sobre todo el sofá.
La empresa "Federico Gonzalez Delrieu" asumió el traslado. El sofá, decían, encima de la cabina del camión. Papá decía que no, pero...
Llegó el camión -un Zil (tres hermanos comunistas)- de tiempos de la guerra.
Se cargó, el sofá en la caja y, de forma sorprendente, cupo todo lo que cupo.
Sevilla, de madrugada mañanera, en la plaza de Santa Catalina, en la boca de la calle Bustos Tavera, papá no tiene el teléfono de los camioneros.
Se lo digo. Me había leído los laterales del camión tropecientas veces.
Y vivimos en Sevilla, sin mudanzas hasta que llegaron las próximas.
Por ejemplo, en verano fuimos capaces de ir a Linares, a ocupar nuestro piso en plan campamento para hacer posible el paseo paradisíaco de nuestra Sierra de Siles (nótese que no hablo de las mudanzas veraniegas).
Al cabo de dos meses, finales de Setiembre-Octubre, nos vuelven a Linares.
Un camión, esta vez más grande, también de otra familia González, ahora Serna. Nos llevan a Linares de nuevo.
Van dos -sin contar las serranas- y, al cabo de poco más de tres años, la definitiva familiar.
Granada.
Ahora no recuerdo con precisión si volvió el padre al papel milimetrado, sí, sin embargo al plano de Granada que me regaló -no tan bonito como el de Sevilla-, pero que hizo su papel muy dignamente.
Ya tenemos más conciencia. Es más, fue a raíz de la emigración granatensi por la que fui informado de que los hijos venían en un capitoné materno especialmente acondicionado.
Estamos en el año 1961, o por ahí. Van tres mudanzas, un montón de obras y empiezan los años de la transición estudiantil.
Como es normal, ya mudados, la movilidad familiar es pequeñita, la veraniega de equipajes y poco más. Sí, sin embargo citar una que me conmovió.
El "seíllas" familiar tenía una baca, sólida como correspondía a un físico que no se fiara demasiado del enlace metálico. Pues bien, en una ocasión, con el portaequipajes lleno hasta "el copete" y nunca mejor dicho, atadas las maletas, bolsas y demás, dijo papá, "anda, bájate la bicicleta que la vamos a poner encima". Y con ese gesto magnánimo me regaló un verano almeriense del que habrá que hacer crónica pues el tema lo requerirá en su momento.
Se van acercando los setenta y la familia flores empezará pronto sus pequeños éxodos, no cómo lo entienden "les Luthiers", porque eso no era todo, pero saldrá Pablo hacia Ceuta y Cádiz y algun viaje creo recordar que contribuí.
En los setenta hay diáspora familiar. Paci para Barcelona, demasiado lejos para mudar muebles y tanta autonomía como después se verá.
Y yo empiezo a trabajar, tuve coche al que castigar con baca y portón trasero y ahí metí hasta lo que no cabía. Recuerdo que en una ocasión, fuimos a ayudar a Pablo en una mudanza interior dentro del mismo Córdoba. Como no conseguíamos meter las cosas por las puertas normales del Dyane, se me ocurrió abrir el techo y, por ahí y como nos fue dado en entender pusimos todo el equipaje. Al final, sujetamos todo con una gran cuerda y, en todo lo alto, le hicimos una moña como si se tratara de un regalo. Quedó precioso. Tanto que en la avenida de los tejares los ocupantes de un autobús nos premiaron con un caluroso aplauso.
Si estamos allá por los años 70, tuve cambios personales de casa. Primero los montajes. Llevar todos los enseres de Granada hasta Úbeda, montar la casa, estar atentos -desde entonces- a que hubiera algún enser en la basura o que algún familiar tuviera un mueblito del que quería deshacerse... Todos al coche y, a casa.
También en esta década, traslados de Úbeda a Granada, a la casa de Alminares -y van dos- a un piso que tenía el cuñado Fernando y que nos dejó incondicionalmente.
Posteriormente al tercero -al Albayzín- y, seis meses más tarde, a la calle Mesones -y van cuatro-.
Mientras tanto, los hermanos empiezan a hacer sus casas, pero ahí no intervine o no hay ningún suceso en el que estuviera presente y que me fuera significativo. Sí, sin embargo, en algunos traslados de equipamiento que hicieran los padres en sus veraneos en Estepona o en Cázulas.
En los 80 sí hubo algunas cosas más
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Solo has recuperado un cacho de memoria? Yo diría que la has recuperado entera!!!
ResponderEliminarFantástico texto.
Por la Avenida de los tejares nos perdimos el otro día en Córdoba ... jeje, que cosas!!