jueves, 15 de octubre de 2015

los polvos del novio


El texto siguiente lo mandé como "cuento para Ana", el 13. x.  2015

Estamos en el 2022. Han pasado siete años por la vida de Anita y Anita ha pasado por los siete años. Es una niña pizpireta, simpática, tranquila -como sus padres-, observadora y, sagaz. Ha preguntado a todos y de todo y, además, ha satisfecho a propios y extraños con sus intervenciones.
Es por eso por lo que, aún cuando haya mayores a su alrededor, Anita está en medio de todos y con todas sus consecuencias.
Estamos en, más o menos, otoño del año citado. Han pasado las vacaciones en España, yendo de un lado a otro, con toda la familia, participando en fiestas, saraos y demás piscinas acuícolas....
La familia ha vuelto a Haachen y se presta a iniciar el curso académico, aparte de despedirse del fructífero verano.
Un viernes, viene Flo del trabajo y dice a Patricia que tienen que preparar una fiesta porque sus jefes, del "Negociado Federal de Aguas y Cultivos Temáticos", se han autoinvitado a la casa para tomar unas cervezas y los restos del jamón de Trevélez que han traído desde Granada.
No hay problema, llega la fiesta y, Flo está especialmente solícito. Los "Jefes" están encantados. Han traído con ellos a su hija, de 17 años, encantadora, quien ha hecho migas con Anita.
En la sobremesa, en el jardín, están hablando todos con todos. Ana está especialmente encantadora, en medio del grupo, interviene con padres e hija de una forma fluida y formal.
Hay un silencio, de esos que se forman aleatoriamente y Anita, que se siente observada y, de alguna manera, "sabe" que tiene que quedar bien dice a la hija de los "jefes".
- "lassen Sie uns über etwas Interessantes zu sprechen. Ihr Sie zu Bett gehen mit Ihrem Freund "
(he querido poner: "hablemos de algo interesante, ¿tú te acuestas con tu novio?).


Realidad de la anécdota.

Estábamos en Madrid, donde habíamos ido como por entonces era habitual, cada dos por tres. ïbamos en el Nissan, lo que nos permitía andar anchos, cada cual en su asiento y sin importarnos la hora de vuelta....Y, estando en Madrid, creo, Ana Rivas nos llamó desde México porque venía una amiga suya -muy amiga- a la que nos pedía la recogiéramos en Barajas y la trajéramos para Granada.
Pues bien, eso hicimos, fuimos al aeropuerto, no recuerdo si pasamos por casa de Maricarmen, pero tiramos para abajo. 
Curiosamente veníamos por Toledo y Ciudad REal, ya que empezábamos a estar hartos de la carretera general, que nos resulta aburrida. Voy yo, conduciendo, Alicia madre, al lado. Detrás, Rafa en el lado derecho, Ana (creo que se llamaba así), en medio y Alicilla, en el lado izquierdo.
No había entonces costumbre de cinturones, al menos en los asientos de atrás, así que Alicilla daba saltos, se bajaba del asiento, se apoyaba en las piernas de Ana, se metía entre los asientos delanteros para decirnos algo y...así y así.
Estamos cerca ya de "El viso del marqués", es decir, llegando ya a Almuradiel para incorporarnos a la carretera nacional. 
Alicilla se baja del asiento, se apoya en una pierna de Ana y dice, exactamente, "hablemos de algo interesante, ¿tú te acuestas con tu novio?".
La cara de Ana marcó un estadio anterior al soponcio. Balbució un intento de respuesta mientras las reconvenciones de Alicia y mía a la chica tronaban en el coche. Nada, tres segundos, pero después venía el morbo inestigador: "pero chica, ¿cómo se te ocurre preguntar eso?"....."no sé, se me ha ocurrido".
Mirada al frente, pensamientos dispersos, Almuradiel, Despeñaperros y... Granada.... 
Todavía hoy nos preguntamos cómo pudo una chiquilla de seis años estructuras una frase tan interesante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario