Año 2018. Supermercado en Maastricht, compra de fin de semana. Carro lleno empujado por Flo, Anita hace como que empuja al carro. Patrica se ha quedado atrasada y, cuando están llegando a la caja, aparece con un extraño objeto. Parece una alfombrilla. Flo, "¿Qué es eso?".
"¿Esto?", dice Patricia. "una alfombrilla anti-resbaladiza para la ducha de la chica, ¿no sabes que ha pedido ducharse, ella sola, y me ha pedido que le compre esto".
Flo sigue adelante, pagan y, a casa.
Domingo por la mañana, hora normal de levantarse. La chica ya se levantó hace rato, desayunó y subió a su cuarto de baño.
Oyen, desde abajo, unas risas estentóreas. Anita ríe a carcajadas, un silencio, después, nueva cascada de carcajadas....¿qué hace?
Suben los padres la escalera y se apresuran hacia el cuarto de baño.
Abren la puerta y ven cómo hay un objeto que aparece -y desaparece- detrás de la mampara. La parte esmeriladamente púdica de la misma impide ver a la chica y de qué es lo que se trata....
Abren la puerta y se encuentran a la no ya tan enana, muerta de risa que, con las manos mojadas coge una pastilla de jabón, la aprieta con las manos muy mojadas y salta hacia arriba. Cae, la vuelve a coger y así, una y otra vez. A cada subida y bajada le acompaña la risa correspondiente. Menos mal que la alfombrilla impide que la enana se caiga....
No podíamos ni imaginarnos que la chica tuviera un diseño tan elaborado para su "parque temático". Ni tal capacidad de prestar atención a la "seguridad e higiene" reglamentaria. Esta chiquilla promete....
Situación histórica:
En Mérida, Yucatán, teníamos una ducha en el propio dormitorio. La puerta que la aislaba era de las que empiezan altas por abajo y no llegan a cubrir el marco. Nos pareció extraño pero.... bueno, ahí estaba.
Dejamos a Rafalillo que se duchara solo. Y, aprovechando que la habitación tenía un balcón grande sobre el patio del hotel, estábamos charlando asomados a la baranda.
Oímos las risas de Rafa, absolutamente despendoladas.
Nos asomamos a la habitación y vimos lo que arriba se cuenta. Por encima de la altura de la puerta se veía un objeto subir e, inmediatamente, claro, bajaba. Risas. Otra vez. Otra vez.... Nos asomamos a la ducha y estaba Rafa mojado, enjabonado por todas partes y... apretando la pastilla para que volara.
Lo pasamos muy bien.
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