A Patricia le han encargado un proyecto urgente. Estamos en mayo de 2017. Tiene que acudir a una oficina técnica a diseñar un sistema de gestión de aguas. Flo tiene trabajo de sobra y se encuentran con que no tienen con quién dejar a Anina.
Después de algunas vacilaciones encuentran por fin a una chica que resulta ser una cuidadora extraordinaria. Estudiante de idiomas, aprovecha sus cuidados infantiles para practicar con los chiquillos que han dejado alguna vez a su cuidado.
La casa, que en principio había sufrido una conmoción por lo apresurado del trabajo, va arreglándose a la nueva situación. La chica llega a las siete de la mañana. Están Flo y Patri desayunando rápidamente para marchar a la calle.
Elena, que así se llama esta "ayudanta", se encarga de levantar a Anina, llevarla al cole y recogerla antes de comer.
Nuestra sobri-nieta está feliz, chapurrea ya algo en francés, spanglish e italiano. Está encantadora, juerguista y alegre, con esa sonrisa que le caracteriza.
Un día cualquiera hay una pizca de tensión. Flo, que es el primero que llega a casa, ha tardado más de lo previsto. Elena, quien desde la ventana le ha visto llegar, sale corriendo porque tiene clase por la tarde. Se cruzan en la entrada y se relevan en el cuidado de nuestra pelirrojilla preferida.
Pero, hay imprevistos, Flo tiene que ir al baño y tarda, ná, dos minutos en salir. Sale al hall y llama "¡Ana! Wo bist du? (¿dónde estás?)".
Silencio por respuesta. Sube arriba, busca en su cuarto, nada; en el de los padres, nada, invitados, nada. cuartos de baño, nada. abajo, en salón, cochera, cocina, patio, nada de nada.
Susto mayúsculo. ¿Dónde está Ana?. A ver, tranquilidad, cerré la puerta cuando entré y Elena me dijo que todo marchaba normalmente, -piensa Flo-. Está dentro de la casa, pero ¿dónde?.
Vuelta a empezar, cocina, despensa, pero, buscando despacio, mirando debajo de la mesa, en algún armario de fácil acceso..."¡Ana!"....
Arriba, igual, ahora debajo de las camas y, al pasar del cuarto de Anina al pasillo, Flo cae en haber visto un bulto extraño detrás del cajón de los juguetes.
Vuelve al cuarto y se encuentra a la chica, hecha un ovillo, durmiendo felizmente; una sonrisa le llena la cara.
¡Se ha escondido para darle un susto a su padre! y... se ha dormido.
Ufff, Was für ein Schock!...
Así fue y así lo cuento. Mamá en Motril, yo volvía a la hora de comer, corriendo porque Margarita tenia que coger el autobús hacia Nigüelas. Hacíamos el cambio en la puerta de la casa. Entré y Rafa no aparecía por ningún lado. Después de un rato de histeria y controlando la angustia tuve que buscarlo rincón por rincón.
El granuja se había escondido en una tabla que había detrás del mueble cama de su cuarto, Hecho un ovillo y... dormido profundamente.
¡que sustazo!.
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