miércoles, 1 de agosto de 2018

primer día de clase

Mi primer día de clase tuvo que ser allá por el año 1971, a finales de Setiembre, en una Escuela de Magisterio de la Iglesia, "plan 67". Me encontré con que, con 22 años recién cumplidos, tenía una cohorte alumnil numerosa -cerca de 40- en la que había más mozas que mozos y a mi me parecieron muchas de ellas significativamente atractivas. Tenían, por no sé qué razón, edades muy cercanas a la mía, con lo que ahora pienso que estaríamos más en consonancia tomando cervecitas en una verbena que dando clase de "didáctica de la Física y la Química".
Con una velocidad mental que a mí mismo me sorprendió, me encontré dictando "normas" de convivencia para mi clase. Dije: se autoriza el uso del tú, soy, por tanto Rafa Flores. Se entiende que el ambiente ha de ser de una colaboración leal... etc.etc., y ahora viene lo mejor: Se prohiben vestidos ajustados, blusas transparentes o translúcidas y escotes profundos y pantalones excesivamente cortos..
Lo dije con la rotundidad de quien lo tiene claro y, como fui preguntado inmediatamente sobre la causa de estas "imposiciones", seguí 'aclarando'.
"Mirad, parece que debe estar claro que tenéis derecho a la mejor enseñanza que se os pueda dar y yo tendré el deber de aportar todo lo que pueda a este respecto, por tanto, no estoy haciendo otra cosa que proclamar mi derecho a no distraerme..."
Carcajada general y, se aceptó, y funcionó y, al final de curso recordábamos con humor el cómo había empezado el año académico.

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