miércoles, 26 de diciembre de 2018

a D.Nicolás lo pilló un tren

Como estoy metido en un muro de ferroviarios, ayer, al ver alguna de las cosas que tienen que ver con los "trenes" antiguos, recordé cómo mi padre nos contaba el episodio de cuando le "pilló un tren" -auténtico- en la estación de Córdoba.




Nos decía que por un defecto incomprensible en una estación de importancia, la vía de enlace era la primera que ocupaba el andén de pasajeros.
Es decir que, cuando había que hacer maniobras y llevar vagones de un lado a otro de la estación, tenían que pasar por el sitio donde un montón de viajeros esperaban al tren para tomarlo o para ver llegar a sus viajeros familiares
Era peligroso. Recuerdo tal fenómeno. Llegabas a la estación y veías como te sujetaban para que la locomotora de maniobras no te diera un porrazo.




Pero a mi padre sí le dio. Por lo visto se asomó mirando hacia el sentido contrario donde venía aquel ingenio mecánico.
Nos contaba que se despertó en el hospital aullando de dolor. Pero no por el porrazo, que ya había sido, sino porque el médico de urgencias -o como se llamara entonces- trataba de quitarle el hollín, grasa y suciedad en general de la herida que le había hecho la máquina.
Ese porrazo le marcó toda la vida. Y nos marcó a nosotros.
Cuando en la historia común de primos, cuñados, sobrinos y demás especímenes Martínez, alguien se daba un porrazo, contusión o incisión en alguna parte del cuerpo, estabas perdido.
Aparecía mi padre que, con una esponja aquellas de espíritu de calabacín, jabón lagarto, una palangana y agua, te frotaba la herida hasta llegar a la zona más limpia de tu cuerpo.
La higiene le salvó. Y la higiene nos salvó a nosotros. Siempre.
Tenías una herida en carne viva, escocedora y brillante como pocas durante unos cuantos días.
Pero nadie -o casi nadie- tuvo heridas infectadas. No había lugar, los microbios habían huido vertiginosamente al ver a mi padre con la esponja en la mano.
Alguna vez lo hice con mis hijos. Están sanos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario