viernes, 19 de junio de 2020

Más de tío Manolo Flores

Recordando a nuestro tío Manolo creo que no le importará que saque algunas de sus anécdotas más divertidas. 
Creo que dije que era una persona de lo más jovial del mundo. Trataba de que cualquiera que estuviera a su alrededor se lo pasara bien y, si tenía que exagerar algo, pues se re-exageraba si nos iba a hacer reir más.
Así, cuando nos contaba los viajes a Seúl, decía que eran tremendamente largos. Que se subía en un avión y, casi, no sabía ni cuando iba a llegar ni si iba a hacerlo.
Decía que, claro, en algún momento había que ir al servicio y aprendió a hacerlo sólo cuando no hubiera turbulencias.
Señalaba que en aquellos aviones de hélice, recuerdo que nos los había indicado en alguno de los paseos a Tablada, eran los DC-3, de origen americano, tenían el WC en la cola, al final del pasillo. Y, en ellos, te refugiabas después de un ondulante paseo entre las dos filas de butacas, llegabas... y esperabas tranquilidad porque, si había un "bache" en el aire, corrías el riesgo de encontrarte con tu producto final alojado en el cogote.
Mi padre trataba de frenarlo...."Manolooooo", pero rodeado de chiquillos muertos de risa que visualizábamos la situación, era difícil de que se callara.
Con todo, la mejor anécdota era una que tenía muy elaborada. Con introducción y todo.
La voy a poner entrecomillada porque voy a tratar de ser fiel al recuerdo.

"Todos sabéis que en la base aérea de Talavera la Real, han traído los primeros aviones de combate, de propulsión a chorro, que va a tener el ejército del aire. Los T-33.
Pues bien, ha ocurrido un percance muy extraño que tiene preocupados a ingenieros y usuarios. Los fuselajes tienden a rajarse, aparecen grietas en ellos y hay que estudiar el por qué ocurren. Un avión tiene que funcionar enteramente nuevo, sin falla alguna.
Como los ingenieros están bastante confusos, han pedido a todos los aviadores que digamos las ideas quese nos ocurran para poder interpretar el fenómeno y, sobre todo, su solución.
Pues bien -decía el tío Manolo-, yo he sugerido que se hagan filas de agujeros, rectas. Distribuidas al azar por toda la superficie.
A los jefes les ha sorprendido el tema. Me han llevado a Madrid y he tenido que explicar mi proposición delante de un tribunal técnico.
Cuando me lo han hecho hacer, les he dicho que yo lo tenía claro porque, todo el mundo sabe que, cuando va uno a cortar un trozo de papel higiénico, se rompe por todos los lados.... menos por donde tiene los agujeros".

Ni que decir tiene las carcajadas que nos provocaba.

Un buen recuerdo, divertido, de un hombre bueno.


No hay comentarios:

Publicar un comentario