domingo, 26 de julio de 2015

amigos por y para siempre...-I-.

Cada cual puede presumir de lo que quiera. Yo presumo de tener amigos eternos, de siempre, para siempre, más grandes que el universo y con más detalles que la física cuántica.

Así, a vuela pluma, ahí van un par de anécdotas.

No quiero comenzar por el origen, será objeto de otro relato, pero sí con datos objetivos.

Imaginénse, imaginaros. Familia Flores Martín, Padre, madre y enano mayor. Venimos de Barcelona, perdón, del pueblo de mi cuñada Pily, que también podré tomar como origen de otros relatos. Coche, el 1200 ex de la cantera, del que he hablado en otros lugares. Caída de la tarde atravesando Guadalajara y, al ir acercándonos a Madrid, decimos Alicia y yo, "¿por qué no nos acercamos a ver a Pepe y a Rafa?"...

Sabemos que están en la "sierra norte" de Madrid, en un pueblito que no vendrá ni en la cartografía militar, y que habrá que buscar, por tanto.

Nada, decidido. Hace, al menos 6 o 7 años que no sabemos nada de ellos, sólo que se habían hecho una casa ... "por Somosierra", y, como preguntando se llega a Roma, indicador a la derecha, se busca una salida que conecte la N-II con la N-I y, ¡ala!.

Plano Michelin al salir a la N-I, primer destino "Buytrago de Lozoya", cae la noche, llegada al pueblo, se rodean las murallas y, siguiente destino, "Gandullas", carretera estrecha con muchas curvas y un paisaje vislumbrado que parece recordar Sierra Morena. Parece que hemos atravesado un 'pueblo' (dos casas y media), una recta, curva bajando hacia un barranco, sucesión de curvas encadenadas, bajada de velocidad en las intersecciones... es que el nombrecito del pueblo se las trae: "Prádena (¿qué sera eso?) del Rincón"....

Son algo más de las diez de la noche, oscura, buen tiempo y, ¡dios!, ¡no sabemos donde viven!. Andamos en primera, parece que hay un bar y hay luz... bajamos, preguntamos y nos dan la indicación precisa. Por ahí, por la cuesta, la última casa, a la izquierda.

La carreterita es un túnel de puro oscura que está... vamos despacio y, a unos cuatrocientos metros de la última casa del pueblo, a la derecha, parece que viene un grupito de gente.

Nos acercamos poco a poco. ¡Son ellos!,¡no puede ser tamaña casualidad! y, como uno tiene esa mala follá que tiene, me voy acercando poco a poco, con los focos largos y los antiniebla. En fin un ascua de luz. Me encaro con ellos y me detengo.

Se protegen los ojos y, de pronto, Pepe, con la voz estentórea que le caracteriza dice... "¡O eres un hipo puta, o eres Rafa Flores!".

Nos quedamos pasmaos.  Si alguna gente te reconoce detrás de unas luces, de un coche que no conoce, después de seis o siete años sin saber de ti, no cabe duda.... es tu amigo.


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