sábado, 4 de julio de 2015

la hormigonera de los c.....

Cuando se tiene -es un decir, porque es del banco-, una parcela en una "urbanización", se está dispuesto a recibir, adoptar, acoger, asimilar, comprar (en menos casos).... cualquier cosa que la familia, amigos, o quienes quiera que sean, te puedan dar.
Recién llegado a "propietario", que sigue siendo -como indico dos líneas más arriba-, falso, porque era el banco el que tenía la propiedad, me ofrecieron -nos ofrecieron-, una hormigonera.
Era, como el escrito de Quevedo, una hormigonera superlativa, era el espolón de un galera, una pirámide de Egipto, era..., una hormigonera, de la que me había hablado mi amigo Sorroche, y sin verla, ya tenía adjudicadas todas las propiedades para acabar la casa, la piscina, el garaje, el techo del kiosco de verano, ... en fin. ¡la rehormigonera!.
Con el remolque que me habían hecho, anduve, por carriles y sierras, eludiendo civiles y carreteras normales donde alguien pudiera decir que "no tenía papeles"...llegando a Huétor Santillán, a casa de un señor, amigo, a su vez, de Antonio. 
Con la "plumilla" que tenía el "Sorro", cargamos el mamotreto en el remolque. Vuelta a casa, por Víznar, Alfacar, Nivar, Güevejar, Calicasas, Atarfe,carriles de la vega, puente de los vados, Belicena, ... en fin, casi Siberia.
Al explorar las propiedades de la gran -y esperanzadora-  máquina, veo que es trifásica, que tiene serios problemas con el cojinete de salida en el eje que acciona el bombo, que tiene un motorazo, que...
Al día siguiente, sin falta, pregunto a mi "compa" de tecnología sobre la posibilidad de enganchar algo trifásico en mi corriente monofásica. Se va a su departamento y hace los cálculos oportunos. Describe la compra de los condensadores que la harían posible como algo fuera de las economías normales... O sea, tengo un hormigonerón, que sólo produce óxido, por el momento.
Como hay sitio de sobras en casa, no hago problemas. Ya veré qué y cómo hacer.
Al cabo de un cierto -no poco- tiempo, en el que prosigo dándole vueltas al tema, veo que no voy a ser capaz de poner en marcha semejante armatoste. Se lo digo a mi cuñado Fernando y él me dice que va a necesitar una hormigonera, así de grande, para algún trabajo que tiene que hacer en Atarfe.

Decido llevársela. El problema es cargarla en el remolque. A base de trabajar con el gato conseguí subirla hasta la altura de la plataforma de remolque.


Estaba claro, pondría el remolque, tal y como se ve, a la derecha del dibujo, pegando su borde con el lado más cercano a la "pata" del remolque, y, a partir de ahí.... qué hacer....
¿jugar con la inercia?, es decir, ¿dar un empujón súbito para que la "pata" se subiera a la plataforma?.
Era jugar todo a una baza. Si salía bien, pues ya está... ¿y si no?, hormigonera panza arriba, borde de remolque deformado... ¡qué lío¡.

Nueva idea. Hacer un agujero en el suelo, y, aprovechando que tenía unos chopos bastante derechos, 'plantar' un chopo en diagonal entre el agujero y la caja de mecanismos de la hormigonera. Allí haría una sujeción con cuerdas, alambres, tornillos o lo que sea. Se trataría, entonces, de empujar, como pensaba antes, pero ya no se basaba el tema en la suerte. Habría -esperaba- una reacción a través del chopo y éste impediría que, al menos, se fuera hacia atrás. El problema de equilibrio era notorio, pero... ya está, diseñado.
Llega el momento y, no me fío. Menos mal que estaba aquí Rafa y, entre los dos veíamos el proceso con bastante aprensión.
Al final, la solución. Véase el dibujo:

Rafa-hijo, en el AX. Una cuerda atada al gancho delantero, pasa por debajo del Nissan, sube por encima del remolque y.... sujeta a la hormigonera.
A una voz -no recuerdo cómo lo hicimos- yo eché para atrás el Nissan empujando al remolque que, a su vez empujaba a los bloques sobre los que estaba la hormigonera y Rafa, desde el AX, marcha atrás, tiraba todo lo que podía.
Resultado: un estruendo, vibraciones y.... silencio.
Bueno, no, mamá (Pacita) y Tere Flores, que estaban presentes, rompieron a aplaudir. De ahí deduje que la hormigonera no estaba en el suelo....
Al final, nada, prosaico. La llevé, a través -como siempre- de carriles choperos, hasta los mármoles en Atarfe, llegó un "torillo" y la bajó, así, como si nada, como si no pesara, como si no me hubiera costado ningún trabajo..... yo creo que esperaba un diploma por haberlo subido, pero no, un torillo y, al suelo... ná más.

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