Cuando nació Fernandillo no eran obligatorios los cinturones de seguridad en las plazas traseras. En ese momento teníamos -si no recuerdo mal- dos coches: El Patrol, que venía de Marruecos y, por entonces, un AX, blanco que era el de uso más frecuente.
Nuestros tres vástagos se sentaban atrás. Pusimos entre los apoyacabezas del AX una barra que vendían para impedir los tránsitos inopinados de hijos hacia el parabrisas y....¡ala!, a viajar.
Al cabo de dos o tres años de vida, Fernandillo conquistó su puesto en el coche. Se ponía en medio, entre los dos asientos, de pie y sujetándose a la dicha barra. Mientras que fuéramos por carreteras rectas o con curvas suaves enlazadas no había ningún problema. Podía oscilar más o menos alrededor de su vertical, pero sin desplazamientos notorios.
En algún momento empezó a plantearse un fenómeno peculiar: Por ejemplo, viaje hacia las Alpujarras, curvas cerradas a izquierda y a derecha que, a veces, sorprendían al "nano" y le hacían rodar a un lado o a otro del asiento trasero.
Como ya tenía un carácter fuerte y unos brazos musculosos, oíamos cómo rugía en su enfado y.... se iba a darle un par de golpes a su hermana. La chica se quejaba: "....mamá, ¡Fernando me ha pegado!", regañábamosle y... seguíamos.... hasta que al cabo de otras cuantas curvas, volvía a repetirse el fenómeno.
Estaba claro, deducción facilona: El chico no entiende lo que es la inercia, se ha visto desplazado a causa de ella y atribuye a Alicia que le empuje....normal, le arrea a quien adjudica el daño y....ya está.
Se nos ocurrió avisar a Fernandillo, en cada curva, bajo el aviso: "¡Fernando que viene la inercia!". Él, al oir eso sabía que tenía que sujetarse fuerte, se sujetaba, no se caía, por tanto no le arreaba a su hermana y....problema familiar arreglado.
Pero, no, no estaba acabado del todo. Teníamos el recuerdo....¿por qué Fernando siempre le pegaba a Alicia?....
Años más tarde, recordando con los hijos anécdotas de su infancia, nos confesó Rafa que, en los momentos en que había 'venido la inercia', Fernando, hecho un ovillo al dar vueltas por el asiento, les miraba a los dos para averiguar quién había sido el causante....Rafa miraba fijamente a Alicilla y.... para allá que se iba.
Todos los problemas resueltos. Bueno, después de pedir perdón a Alicilla en lo posible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario