Cuando escribo en esta página de este grupo, así como en otros muros que tienen que ver con Tetuán, me encuentro con que tratar de no herir a nadie constituye, a veces, una tarea muy difícil.
Quiero decir ante este tema que mi actitud ante palabras tales como "protectorado", "moro", "gitano" y epítetos parecidos es lo más tranquila que se pueda imaginar.
A mi casa, en Granada, la llaman la "casa del moro" porque llevo muy a menudo vestimentas de ese tipo, con las que me identifico y encuentro a gusto. Si eso es así, se puede uno imaginar que "estoy en mi salsa" en ese ambiente, sufro cuando los moros sufren y disfruto cuando los moros disfrutan.
En otros ámbitos más generales, usaré el término "protectorado" porque así se llamaba administrativamente, no porque me guste. Es más considero -según mi estimación, claro- que ese término no ennoblece la acción que hiciera España en esas tierras. Más bien, creo, fuimos una pieza de otros países más potentes que el nuestro en la conferencia de Algeciras. Pero me puedo equivocar.
Si uso "fatima", como se le solía llamar a las señoras de atención al servicio doméstico, no es por mi gusto porque, para mí, cada una de éstas tenía y tiene su nombre, y bajo ese nombre me dirijo a ellas.
Pero, también a este respecto he de decir que difícilmente tendré relaciones problemáticas con cualquier nombre al uso si llevo más de 35 años en contacto permanente con mis familias queridas de allí. Vienen a casa mis alumnos, alguna de sus familias, en el capítulo "amigos" de mis muros están más de 40 amigos y conocidos de variado origen. No he ido nunca a Marruecos "de viaje", sino "a ver a", fulano, o mengano y he ido a sus casas.
En suma, Marruecos o, mejor, Tetuán es "Dar diali".
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